Ha muerto Pedro I. Fukuma (VIIIº Dan)

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Uno de nuestros grandes maestros de judo se nos ha ido. No estará más con nosotros su figura delgada y fibrosa. No oiremos más sus enseñanzas y consejos llenos de sabiduría y certeza. No lo veremos ya impartir sus técnicas de defensa personal, con la justeza y velocidad que lo caracterizaba, dejándonos boquiabiertos por la eficacia con que las aplicaba.

Una larga y penosa enfermedad se lo llevó a otros "dojos", el 23 de enero de 2007. Su casa en Ituzaingó, Pcia. de Buenos Aires, quedó plagada de fotos, premios, banderines, etc. producto de una vastísima vida entregada a nuestro deporte y a las incontables exhibiciones dadas en todo el país y en el extranjero. En lo que a nuestra Federación se refiere, siempre asistió a nuestras convocatorias, demostrando en ellas su arte exquisito.

Su recuerdo será imborrable. Su espíritu estará siempre latente, flotando en cuanta actividad de judo hagamos.

La FEDERACIÓN ARGENTINA INTERCOLEGIAL DE JUDO adhiere al duelo que siente nuestro deporte en todo el ámbito del país.

Ojalá que las nuevas generaciones conozcan quien fue Pedro I. Fukuma, lo veneren y recuerden a través de los tiempos, para que "viva" siempre entre nosotros y nos siga indicando el hermoso camino que él recorrió, de técnica depurada, de enseñanza rigurosa y de equilibrio moral y ético, todo enmarcado en una gran humildad.

MAESTRO PEDRO I. FUKUMA, ¡ NO LO OLVIDAREMOS ¡
Por siempre FAIJ


Biografía del Maestro Fukuma

Por el maestro Juan Carlos Uequín

Hijo de japoneses, el Maestro 8vo. Dan, Pedro I. Fukuma, nació en el porteño barrio de la Boca, el 18 de octubre de 1922. Su segundo nombre "Iwao" significa "roca" en japonés; quizás para algunos esa significación no  condiga mucho con el físico que siempre tuvo, muy delgado y aparentemente frágil, pero los que lo conocimos supimos que su carácter y fuerza interior y física, encajaron correctamente con este nombre.

Fueron sus padres don Keishiro Fukuma y doña Akie Umeno. De ese matrimonio nacieron tres hijos: Julio, el mayor, fallecido hace unos años atrás de un ataque al corazón, Pedro Iwao, nuestro personaje, y Julia, la menor de los tres hermanos.

Pedro contrajo enlace con Elena Nishizaka (hermana de Takami y prima de Hitoshi Nishizaka), fallecida en Buenos Aires en 1985, en ocasión que Pedro Fukuma estaba de viaje en Japón, visitando a la hermana de Hitoshi). Tuvo dos hijas: Patricia Inés (42 años), madre de 6 hijos, y Noemí Elena (39 años), Kinesióloga y madre de otros 4 niños, asi que podemos imaginarnos la algarabía que se producía en las reuniones familiares, con 10 nietos con características distintas, algunos de ellos con el genio "rebelde" del abuelo. Consignemos que el esposo de Noemí Elena, de nombre Mario, fue también judoka, alumno del sensei Tometzo Hoshino. (1)

El hogar donde creció Pedro Fukuma era de condiciones humildes. Desde los 11 años tuvo que trabajar para colaborar en el sostén de la casa y por eso no pudo realizar estudios secundarios ni terciarios, como le hubiese gustado, pero la vida lo hizo autodidacta y su manera de expresarse y de llegar al público que siempre lo escuchaba con atención, mostraba que su nivel cultural era muy bueno y actual.

Siempre comentaba que desde muy niño,  por las "cargadas" por ser de origen japonés,  y otras bromas ´pesadas, con empujones y golpes, que le hacían y daban sus ocasionales compañeros, solía defenderse con técnicas (lances de arroje, estrangulamientos, palancas, etc.) que más tarde sabría que eran de judo. Decía siempre: "Yo era de contextura pequeña y siempre cobraba, pero a veces, por la necesidad de defenderme, sin haberlos practicado, metía Seoi-nage y Tomoe-nage" (Técnicas de judo, la primera haciendo volar al adversario por encima del hombro y la segunda, cuando lo empujaban, se tomaba de la ropa del que empujaba, se arrojaba al suelo y colocándole una de las piernas en el estómago, lo hacía pasar por encima, cayendo el otro totalmente de espaldas); indudablemente el que caía se lastimaba de tal manera que no quería continuar la lucha. Al poco tiempo de estas "tenidas" el joven japonés comenzó a ser respetado y temido, en el barrio donde le tocó vivir.

Cuando se le preguntaba cuando comenzó a practicar judo decía: "un día mi maestro, Hitoshi Nishizaka, que era primo político mío y tercer dan en ese entonces, me dijo que llegaban al país dos grandes maestros de judo que venían del Japón: Kotani y Sato. En las prácticas que se hacían con estos dos profesores, el randori era fuerte. Yo nunca lo había visto caer tanto a Hitoshi. Cuando luchó con Kotani, parecía una pelota de fútbol rebotando en el tatami, y Kotani ni siquiera había transpirado. Y yo ahí dije: qué bueno es el judo. Después lo escuchaba a Matsubara, que decía:" yo todavía no lo agarré y ya estoy volando"; también Takami, mi cuñado, expresó:" me encuentro en el suelo pero no supe como me tiró". Entonces decidí aprender y fui a practicar". 

En los finales de 1937, teniendo 15 años, comenzó a estudiar y practicar judo en el dojo del profesor Hitoshi Nishizaka, en el subsuelo de la Tintorería "Botafogo", Entre Rios 215, Capital Federal. Dice Fukuma: "el primer día pensé: con mi experiencia de peleador callejero, a estos los fajo a todos, pero no era como pelear en la calle y ese día me" mataron", y pese a la paliza que recibí yo le decía a Takami:¡ Che, que lindo que es el judo..., mirá que paliza que me dieron..! Al día siguiente volví a practicar y cuando me vio Nishizaka me dijo: "Usted va a ser bueno, porque la mayoría después del primer día no vuelve más". Y los que volvimos, todos llegamos a cinturón negro"!

Estuvo ahí por un lapso de 8 años; en 1942 comenzó a asistir a las prácticas que se daban en la Asociación Japonesa, en la calle Patagones 940, en el barrio de Constitución, Cap.Federal, donde se reunían excelentes judokas y también judanshas de origen japonés; contaba Fukuma que muchísimas veces lo iba a buscar y después regresarlo a su casa a Emilio A. Kohatsu, es esos momentos un niño de 6 años y actualmente  maestro 6to. Dan.

Aproximadamente en noviembre de 1945 y a raíz de una fuerte discusión que tuvieron los jóvenes practicantes de judo (Nisei) con los "viejos"  dirigentes de la Asociación, se creó "Nuestra Unión" que tuvo en Pedro Fukuma uno de sus más ardientes adherentes. Contó Fukuma que antes de irse de la A.J., la noche anterior se armó un escándalo bárbaro, donde él los trató a los dirigentes de "ignorantes y borrachos", que hacían "fiestas negras" mientras que los jóvenes no podían realizar fiestas simples e inocentes.

Nuestra Unión no fue en realidad una agrupación sino más bien una reunión de amigos que se habían ido de los dojos de Hitoshi Nishizaka y de la Asociación Japonesa, y que necesitaban practicar en forma conjunta, como era el gusto de esos luchadores

En 1947 pasó a representar al Ateneo de la Juventud. Fue alumno también de afamados profesores de aquel entonces como Shun Matsubara y Tajuro Kumazawa.

Sus técnicas fueron mejorando notablemente. Eran sus favoritas el "Yama-arashi" (Tormenta en la montaña) y el Tai-otoshi Su contracción al trabajo, su preparación física y sus condiciones técnicas le trajeron muchísimas satisfacciones. Estando con Nishizaka, salió 2do. en el primer torneo interno.

En 1946 y 1947 integrando el equipo de "Nuestra Unión" salió Campeón Nacional de Judo por Equipos, torneo realizado en la Capital Federal, donde intervinieron los clubes, además del nombrado, el Racing Club, La Fundación Ateneo de la Juventud, el Club Universitario de Buenos Aires, etc.); además en 1947 salió campeón en el primer Torneo Abierto de Cinturones Negros, organizado por el Club Universitario de Buenos Aires, realizando una memorable final con el exquisito técnico Hiroshi Ohmurasaki.

En esos tiempos tuvo como compañeros de práctica a distinguidos judokas como Tsugimaru Tanoue (primer abogado japonés de la República Argentina); Takami Nishizaka, Takashi Makimoto, Hiroshi Ohmurasaki, T. Hoshima, N. Nakamiho, Julio Habu, etc., todos de origen japonés. (De algunos de ellos ya hemos escrito su biografía).

Muchas de sus luchas causaron asombro por su velocidad y "limpieza", tanto es asi que cuando le preguntaban qué técnica había aplicado, él respondía con un sincero "no se, me salió sin darme cuenta", y en esos momentos hasta sus mismos rivales y compañeros lo apodaron "el mago".  Por muchos años, su fotografía arrojando limpiamente a Raúl Nishizaka, fue utilizada por la C.A.J. para fines publicitarios, en tamaño póster.

Por esas cuestiones de la edad, no pude verlo luchar, pero las mentas que tengo de él, cuentan que era muy técnico y dúctil.

A Pedro Fukuma también le gustaba jugar al fútbol, en la posición de arquero y lo hacía tan bien que tuvo ofrecimientos concretos por parte del Club San Lorenzo de Almagro (1942). Para nuestro agrado, el judo le "tiró" más que el fútbol y es así que lo tuvimos con nosotros.

Este hombre, tan japonés en sus convicciones y manera de proceder, fue un argentino de pura cepa. Hablaba como porteño, le gustaba el tango y el folklore, era compañero inseparable del mate y lo veíamos con su termo ir y venir por todos lados, y tenía las pequeñas manías que tenemos los argentinos. Creía en los valores de la "tierra madre" y que todos regresan espiritualmente después de la muerte; en una ocasión me dijo "se viaja para volver".

En 1943 hizo la conscripción (siempre quiso ser militar) en el Batallón IV de la Escuela de Infantería de Campo de Mayo. En esta escuela aprendió y también enseñó, ataques y defensas contra fusil, bayoneta calada, pala, machete, etc. En este mismo año, adiestró a las tropas que posteriormente irían a Normandia (Francia).

Desde joven aún, comenzó a ocupar cargos técnicos importantes. En 1950 formaba parte del Cuerpo Técnico de la Asociación Argentina de Yudo, junto a Shun Matsubara , siendo en ese entonces Presidente de esta asociación el Señor Carlos Chaves, y ese cargo visitó algunas provincias, entre ellas Santa Fe, donde en Rosario tomó exámenes de graduación para Kyus (17/08/50, Club A.  Provincial,  de Rosario).

Su período como profesor y maestro fue muy extenso. Comenzó a enseñar en 1954, en el Club A. River Plate, reemplazando a un practicante tercer kyu., a instancias de un grupo de riverplatenses que practicaban judo con él en Ateneo de la Juventud. Cuando comenzaron las prácticas, no había lugar fijo en el club; donde encontraban un "agujero" colocaban las colchonetas y la lona y comenzaba la clase. Recién en 1956 el Departamento Físico les adjudicó un lugar bajo las tribunas que Fukuma y sus discípulos supieron acondicionador bien. Estuvo en esta gran institución hasta 1990, donde antes de retirarse y en un emotivo acto, le pusieron "Pedro Fukuma" al dojo donde había impartido clases tantos años. Luego de este largo período, lo sucedió en el dictado de las prácticas el buen competidor Carlos Paz, pero debemos aclarar que a la fecha de este escrito (noviembre/2006) hace ya unos largos meses que ha desaparecido el judo en este prestigioso club.

Es nuestra costumbre, cuando inscribimos un año particular en la historia de algún personaje, en este caso Pedro Fukuma, relatar algunos acontecimientos que sucedieron en el mundo y en nuestro país, con el objeto de ambientar al lector en la época. Estamos en 1954.

Un nuevo hongo atómico, esta vez mucho más amplio e infernal que el que se alzó en Hiroshima y Nagasaki nueve años atrás, puso en vilo al mundo. La BOMBA DE HIDRÓGENO o Bomba H a secas, estalló experimentalmente en un atolón del Pacífico –probada por Estados Unidos- y una fotografía tomada a 80 kilómetros reveló a la humanidad que los "progresos" que ha alcanzado la ponen en la frontera del terror.

En enero ocurrió un trágico suceso en el Palacio Imperial del Japón (Tokio). Al responder al saludo del Emperador Hirohito y la Emperatriz Nagako, una muchedumbre fanática se aplastó contra la puerta del palacio, muriendo sofocadas 17 personas.

Desaparecieron dos figuras de fama mundial: el político italiano Alcide de Gásperi (nació en 1881. Fue uno de los fundadores de la Democracia Cristiana en Italia y desde 1946 hasta 1953 desempeñó el cargo de Primer Ministro) y el dramaturgo español Jacinto Benavente (Premio Nobel de Literatura en 1922. Entre sus grandes obras se destacan "Los Intereses Creados", "La Malquerida", etc.).

Después de muchísimos, largos, sufridos y sangrientos años, un fallo de la Corte Suprema de los Estados Unidos de Norteamérica, declaró inconstitucional la separación racial en las escuelas públicas, hecho que motivó el beneplácito del mundo entero.

Los italianos entraron en Trieste y en una reunión celebrada en Londres se acuerdó el rearme de Alemania.  En Brasil se suicidó el presidente Getulio Vargas. En medio de una crisis que la oposición orquesta en su contra, el lider decidió quitarse la vida y dejar "Una carta al Brasil". Es una página conmovedora que concluye con estas palabras: "Os di mi vida y ahora ofrezco mi muerte".Durante tres días el pueblo de Rio de Janeiro se lanzó a la calle, provocó incidentes y lloró a su ídolo.

El talentoso actor Marlon Brando y "Nido de Ratas" merecieron el Oscar cinematográfico del año.

Un periodista, escritor, cazador y viajero incansable recibió el Nobel de Literatura. Es un norteamericano "fuera de serie": se llamó Ernest Hemingway (¿recuerdan "Por quien doblan las campanas?).

En nuestras tierras, la paz interna se vió constantemente alterada por la presión del gobierno peronista sobre toda persona o entidad que no comulgue con su ideario. Las delaciones estuvieron a la orden del día y la persecución abarcó todos los sectores. Perón viajó al Paraguay para devolv er trofeos de la guerra de la Triple Alianza. Se suma a los problemas políticos un visible conflicto entre el Peronismo y la Iglesia Católica. Su mejor prueba la constituyó la sorpresiva aprobación de la Ley del Divorcio a fines de diciembre.

Sumergidos en sus problemas de siempre, los argentinos optaron en su mayoría por una alegría: Pascual Pérez se consagró campeón mundial de boxeo, peso mosca, frente al campeón japonés y desafiante a la corona Yoshio Shirai, en la ciudad de Tokio, Japón y todos aplaudimos al ídolo.

Regresando a la vida de Fukuma, diremos que en River Plate formó un excelente plantel que por muchos años sentó cátedra en los dojos argentinos. Decía siempre Fukuma que su equipo era el más completo de todos de esa época dorada del judo, tanto que ganó ocho campeonatos metropolitanos seguidos. De esos luchadores rescataba algunos nombres: Oscar Karpencof, primer olímpico argentino que fue a Tokio, a los Juegos Olímpicos de 1964 y ganó la primera lucha. Karpencof era ladino y desgraciado como él solo. Aquí le ganó a casi todos. En la selección para Tokio le ganó a Hipólito Elías, que era muy jovencito y un judoka excepcional; le ganamos con un lance preparado durante casi medio año. Victor Lucero, quien falleció joven; Oscar Ferrara, José Gutierrez, S. Sbrolow, E. Valladolid, R. Sledat, A. Obredor, los hermanos Roberto y Ricardo Esper, Roberto Mizzoni, V. Schafer, Reinaldo de Martino, Francisco Martín (Campeón Sudamericano), Carlos Denegri, Alejandro Kaidar, Ezequiel Mois, etc. y tantos otros que es imposible de enumerar en esta abreviada biografía. Como hecho anecdótico mencionaremos que Daniela Y. Krukower, nuestra única campeona mundial de judo/2003 (Japón) comenzó siendo niña sus prácticas con el maestro Pedro Fukuma en River Plate, hasta que las circunstancias de la vida familiar hicieran que Daniela y su familia fueran a vivir a Israel, hasta que se hizo adulta.

Simultáneamente con sus clases en River Plate, enseñó también en institutos militares, dando exhibiciones especiales de defensa personal en los años del conflicto con Chile. Fue profesor además de la tropa "Los Lagartos".

En 1961, en el viejo camino a Mar del Plata, para ver el desarrollo del Campeonato Sudamericano de Judo que se realizaba en la "ciudad feliz", tuvo un accidente tremendo, cuando al morder la banquina derecha su automóvil Wolksvagen se despistó y se fue hacia la otra banquina, volcando y cayendo en una zanja, sufriendo tanto él como su compañero de viaje, Shun Matsubara, fracturas varias, que los mantuvieron inactivos cerca de tres meses.

En esta reseña, no nos olvidamos de su prolongada actuación en la Dirección Técnica de la C.A.J., lo que le supuso el dictado de clases y los entrenamientos a su cargo de los seleccionados argentinos que participaron en los Juegos Olímpicos (1964) en Tokio, en el Mundial Juvenil (1965) en Brasil, en el Sudamericano realizado en Chile, etc., su tarea como examinador en las mesas para altas graduaciones, su activa participación en el "1er. Torneo de Judo por TV" (Canal 9, 1962), etc.

En el año 1985 fue becado por la U.P.J.,  durante un mes en "The International Budo University" en Tokio, Japón. Allí lo recibieron las altas autoridades del judo de aquel entonces: su presidente el Dr. Matsumae, el campeón mundial Isao Inokuma, los expertos Kashiwazaki, Bunazawa y muchos otros destacados profesores y maestros.

Se jubiló como docente deportivo en el Club River Plate, en 1990..

Siguiendo con su tarea de enseñanza, en 1995 tuvo la oportunidad de mostrar sus dotes de experto en defensa personal cuando comenzó a trabajar con los "Cascos Azules" (Policía especial argentina destinada en conflictos internacionales), pero cambió la modalidad usada hasta el momento, de usar golpes de puño y patadas por de utilizar palancas y retenciones, es decir, modificó el concepto de agredir por el de reducir.   

Algo increíble pero cierto es que llegó a ser 8vo. Dan, sin rendir exámenes oficiales. Según sus propias expresiones, su contracción al trabajo era tal que los dirigentes se veían en la "obligación moral" de acreditarle más rangos a su graduación y todos estaban conformes.

Siempre le gustaba contar que en sus épocas, sus ocasionales adversarios eran más amigos que rivales y se comentaban las técnicas que se iban a aplicar. Pero hubo un competidor con el cual realizó, en el mismo díua y en el mismo certamen, dos luchas récords que no duraron ni tres segundos cada una. Fue contra Reynaldo Antonio Forti. Las diferencias de peso eran enormes: Fukuma 63 kilos y Forti 100 kilos. Fue en un torneo por equipos de doble KO entre Ateneo de la Juventud y Gimnasia y Esgrima. Forti era de GEBA y practicaba con Nishizaka y Fukuma representaba al Ateneo y practicaba con Matsubara. Estaban empatados y tenían que salir a definir. Después del saludo cada equipo decidía quien salía a luchar y a Fukuma le tocó enfrentar a Forti. Contaba Fukuma que en el primer combate,  cuando lo fue a agarrar, salió volando. Ni lo había tocado. Entonces Matsubara le preguntó: ¿Te lastimaste? (porque a Forti le gustaba dar duro), Fukuma le respondió: no sensei, estoy bien! El torneo siguió y otra vez el fixture decidió que nuevamente le tocara definir a GEBA contra el Ateneo y de nuevo los dos equipos designaron a Forti y a Fukuma para definir el encuentro final. La historia dice que Forti ya estaba en el medio del tatami esperando al rival que le tocase, pero mirándolo fijamente a Fukuma; éste último, dirigiéndose al capitán del equipo que fue en esa ocasión el "gordo" Guillermo Areta, le dijo: "che gordo, salí vos a desempatar", pero Areta le respondió: no Pedro, Forti a quien desafía es de nuevo a vos, asi que salí y ganale".Pedro le dijo de nuevo: "si yo pierdo, pierde el equipo" pero Areta le contrareplicó: "el equipo no cuenta, éste es tu desafio". Entonces salió Fukuma a luchar, pero en vez de estirarle los brazos para tomarlo, dejó que Forti lo atacara y Fukuma lo dejó pasar, hizo un movimiento con los brazos y piernas y Forti cayó con toda su osamenta en el suelo. Todo esto también en un lapso inferior a los tres segundos. Siempre creyó Fukuma que Forti le aplicó Soto otoshi y él girando lo contragolpeó con Uchi mata.

Como dijimos antes, tuvo pasión por la Defensa Personal y para difundir estas técnicas dio cursos en casi todas las provincias argentinas, pero fue en Santa Fe, más propiamente en Rosario donde se le dio muchas posibilidades de brindar sus enseñanzas, ganándose el afecto sincero de muchos rosarinos que lo recuerdan constantemente en sus cursos y en sus charlas. Uno de los ámbitos donde dio magníficas exhibiciones de su arte, fue el Jardín Japonés de Buenos Aires.

Como todo agradecido al judo, en sus últimos años, siempre asistía a las actividades de las distintas federaciones y también de la Confederación Argentina de Judo.   

Después de una larga y penosa enfermedad, Pedro I. Fukuma falleció en su casa de Ituzaingó, Pcia. de Buenos Aires, el 23 de enero de 2007 y sus restos descansan en el Cementerio de Morón.

(1) Tomezo Hoshino, además de ser un buen profesor de judo, fue un digito punturista famoso. En los años 1938 y 1939, practicaba en la academia del maestro Hitoshi Nishizaka (Entre Rios 215, Capital). Como experto de Shiatzu trató en nuestro país a prestigiosas figuras como el Dr. Ramón Carrillo, Ministro de Salud del gobierno de Perón, quien le otorgó una habilitación para poder ejercer su profesión. Tuvo como pacientes también a la actriz alemana Marlene Dietrich (espalda), al Duque de Edimburgo (piernas), el notable pianista Arturo Rubinstein (brazo izquierdo); al quintuple campeón del mundo en automovilismo Juan M. Fangio (cuello), Gral. Aramburu (ambos brazos), etc. Se convirtió al catolicismo por instancias de Shun Matsubara. Contrajo enlace con una italiana. Hay comentarios que cuando Matsubara comenzó a trabajar prácticamente en la misma profesión, Hocino tuvo algunas diferencias y se marchó a Estados Unidos (1950), donde trabajó muy bien y se hizo célebre, tanto que en Miami abrió el "Hoshino Centre".