- Inicio
- Catálogo
- Agenda
- Temas
- Artes Marciales
- Arnis
- Esgrima
- Hankido
- Jodo
- Kung Sul
- Pa Kua
- Aiki Jutsu
- Aikido
- Capoeira
- Chaiu Do Kwan
- Chi Kung
- Choy Li Fut
- Eskrima
- Gum Ki Do
- Hapkido
- Hwa Rang Do
- Iaido
- Jeet Kune Do
- Ju Jutsu
- Judo
- Kajukenbo
- Kali
- Karate
- Karatedo
- Kempo
- Kendo
- Kenjutsu
- Kenpo
- Kobudo
- Krav Maga
- Kudo
- Kung Fu
- Kyudo
- Kyusho
- Lucha China
- Ninjitsu
- Qi Gong
- Sanshou
- Sipalki
- Suai Chiao
- Sumo
- Taekwondo
- Tai Chi
- Tai Chi Chuan
- Tuei Shou
- Vovinam Viet Vo Dao
- Wing Chun
- Wing Chung
- Wing Tsun
- Wushu
- Deportes de Combate
- Autodefensa y Seguridad
- Preparación Física Aplicada
- Cultura Oriental
- Deportes
- Armas
- Artes Marciales
- Archivo de Noticias
- Participa
- Foro
- Perfiles
- Contactanos
"Karate-Do y Kobu-Do de Okinawa en Cuba. Origen, historia y tradición"
Asociación Cubana de Shorin ryu Karate Do y Kobu Do de Okinawa
Mi amigo, el maestro Ernesto Guzmán Gómez, publicó en 2011 en la editorial Científico –Técnica de La Habana, su libro “Karate-Do y Kobu-Do de Okinawa en Cuba. Origen, historia y tradición”.
Sensei Ernesto, es el principal referente de la Asociación Cubana de Shorin ryu Karate Do y Kobu Do de Okinawa. Joven maestro, cumplirá este año 40 de edad, judoka y karateka activo en ambos, con 30 años de práctica.
Nuestros seguidores lo conocen, porque hemos difundido en varias oportunidades información de las actividades de la escuela cubana, como asimismo, en la revista, de aquel viaje que Ernesto realizó a la Argentina en 2006, para practicar durante dos meses en Honbu Dojo de Matsubayashi ryu, con Sensei Akamine y Sensei Arakaki, entre otros.
El actual, es el primer libro del que Ernesto es íntegramente autor. Antes, fue coautor de Artes Marciales, origen, desarrollo e introducción en Cuba (2002) e Historia del Judo en Cuba 1951–1961 (2007)
El que aquí nos interesa, “Karate-Do y Kobu-Do de Okinawa en Cuba. Origen, historia y tradición”, puedo asegurarlo, es el mejor libro, pensado y escrito en idioma castellano, que leí hasta la fecha sobre filosofía, ética e historia de lo que genéricamente denominamos karate.
Causa cierta perplejidad, caer en la cuenta que este magnífico libro se escribió en una isla despiadadamente bloqueada por el General Custer y su 7º de Caballería, desde 1962. Es decir, se cumplirán en 2012 ¡50 años de bloqueo! Me pregunto entonces ¿Qué no hubiera podido lograr Ernesto de haber contado, para realizar su investigación, con la posibilidad de acceder a la variedad de archivos internacionalmente disponibles?
El libro no es, claro está, un manual técnico de Karatedo y Kobudo del Shorin Ryu de Okinawa. Como su título indica, habla de su origen, historia y tradición. De su filosofía y ética. Pero no únicamente en Cuba, sobre la que solo se explaya en un entrañable capítulo, al final del libro. Habla del camino de la mano vacía, mundialmente considerado. Profundiza en el Toudi, Uchinadi, Karate, Karatedo y Karatedo Deportivo. En síntesis, para que no queden dudas: describe el camino del camino y lo presenta en su origen, filosofía, ética, historia y tradición, con total seriedad y analizando con responsabilidad todos los temas.
Mencionaremos de pasada, solo para dar una idea, algunos contados ejemplos: La presentación de una corriente historiográfica rigurosa, que permite prescindir de la anécdota, cuando no de la fábula, como recurso principal de análisis y relato; el abordaje del karate de Tomari y sus principales referentes con documentación casi desconocida hasta ahora; su detallada explicación de la relación entre Meikata (baile tradicional de Okinawa) y Uchinadi; la publicación completa en español del acta de la famosa reunión de maestros en el ’36, donde se discutieron temas decisivos para el “te”, el principal de estos, el cambio de nombre de Toudi o Uchinadi a Karatedo, son aportes invaluables que hace Ernesto en su libro. Pero hay mucho mas, claro que si. Lo que convierte a este libro en ineludible, de consulta casi obligatoria para todo aquel interesado en las cosas del Karate.
Pero no porque se coincida 100% con el autor. Para nada. Por ejemplo Ernesto, es un tradicionalista puro y duro. Yo en cambio, un incondicional de la tradición y la evolución. No es entonces, reitero, porque se piense igual, que es recomendable leer su libro. Hay que leerlo porque hace falta escuchar muchas voces serias y, de ser necesario, claro que si, contrapuestas, para que el análisis se enriquezca y podamos sacudirnos la modorra intelectual, la pereza mental que viene de lejos, amenazando asfixiar y domesticar al Karatedo.
Entonces, bienvenido ponerse en contacto con el joven maestro cubano, para discutir, debatir sanamente, enriquecerse en el intercambio. Y para comprar el libro, obvio.
Los interesados, pueden contactar a Ernesto en el correo: teresita@cubarte.cult.cu
(C.R.V.)

Prólogo
Hace mucho tiempo que esperaba este trabajo, de hecho creo que he sido el mayor impulsor para que este libro saliera a la luz pública. En él se resumen de manera detallada una parte importante, de la sabiduría adquirida por el autor sobre el Karate-do de Okinawa, allí en la propia isla donde nació esta disciplina marcial, durante los tres viajes realizados en años diferentes, además de lo aprendido de sus maestros okinawenses, así como durante sus casi veinte años de investigaciones acuciosas sobre el arte de Okinawa.
Conocí a Ernesto en los primeros años de la década de los 80, cuando siendo casi un niño se incorporó a los Destacamentos Mirando al Mar de Tropas Guardafronteras, en una unidad donde yo asistía como instructor de karate y defensa personal. Durante años mostró su preocupación por las raíces del Karate-do, y su interés hizo que creáramos una gran amistad.
A partir del asesinato de otro de mis alumnos el joven Mario Márquez Gómez, en las arenas de la playa Guanaba al este de la capital cubana en agosto de 1987, se intensificó la preparación de esos compañeros, específicamente los del Grupo Especial de Exploración Costera, pelotón en el que ya se encontraba como uno de sus miembros más activos el autor de este libro. En ese marco se estrechó más nuestra relación, pues yo le impartía clases a él junto con mis dos hijos Javier y Jorge. Ernesto siempre me sorprendía con su puntualidad, interés y preocupación constante por aprender. En ocasiones no tenía respuestas para sus preguntas históricas, debido a la poca información con que se desarrolló el movimiento del Karate-do en Cuba, en las primeras tres décadas.
Ya en septiembre de 1989, impulsado por la solicitud oficial de los factores del Gobierno en la localidad de Celimar, Ernesto inaugura un pequeño dojo para niños y jóvenes de allí. En esos años yo le enseñaba las técnicas del Bo que aprendí en la Escuela Jyoshinmon.
Después que culminó su servicio militar de manera destacada, en el cuerpo de Bomberos de la Capital, inauguró otro dojo en el Profilactario de la Industria Básica de Guanaba e impartió clases a infinidad de personas de diversas edades, sin abandonar nunca el dojo inicial de Celimar.
Con el paso de los duros años de la década de los 90, muchas escuelas de artes marciales llegadas desde Europa y otras latitudes a nuestro país, basaban su desarrollo en la mercantilización de la enseñanza, cobrándole clases, matrículas, exámenes y diplomas a sus miembros, sin importar que fueran niños, jóvenes o adultos, olvidando así los principios sociales inculcados por la Revolución a la práctica del deporte y la educación en general.
Ernesto y yo conversábamos estos temas, y él sentía gran preocupación porque esto sucediera sin que nadie hiciera nada. Muchas veces me dijo que había que reformar todo el movimiento del Karate-do en Cuba y comenzar sobre nuevas bases. Desgraciadamente, las preocupaciones de entonces continúan todavía en el año 2010.
En estos hechos que se han relatado se encuentra la razón del surgimiento de la Escuela Shorin-ryu Karate-do de Cuba. En el compromiso de crear algo diferente, honesto y sincero, con apego a los valores más fecundos de la Revolución. A diez años del comienzo de ese arduo trabajo, nuestro sueño se ha hecho realidad.
Cuando nos incorporamos de forma oficial mis hijos y yo a la práctica del Shorin-ryu y el Kobu-do de Okinawa, en el dojo de Celimar junto a Ernesto, éramos solo 5 adultos, y unos 20 niños y adolescentes. En aquellos años, muchos detractores de esta bella y noble causa se me acercaron para preguntarme cómo yo que fui profesor de Ernesto ahora era su alumno: pues yo con más de cincuenta años de edad entonces y casi treinta de experiencia en el Karate-do sentía que se habría ante mi un nuevo mundo, donde el arte se apreciaba en una dimensión totalmente diferente.
No me fue fácil adquirir los pormenores de la Escuela Shorin-ryu de Okinawa por haber practicado durante décadas en una escuela de karate moderno japonés como el Jyoshinmon, pero con mucho empeño y la paciencia de mi joven sensei, ahora con más de sesenta y cuatro años creo que también lo he logrado para mi satisfacción personal.
A modo de ejemplo de lo mucho que hemos aprendido del sensei Ernesto y su inagotable fuente de conocimientos sobre Okinawa y el Karate-do, expondré aquí una simple anécdota sobre un hecho que nos ocurrió en Japón:
En abril de 2005, visitamos Japón sensei Ernesto y yo como representantes oficiales de la Escuela Cubana Shorin-ryu, con vistas a profundizar en el arte de Okinawa con los maestros más importantes de la tradición.
Vistamos Hiroshima, el inolvidable Museo a La Paz, homenaje a las víctimas del abominable crimen del 6 de agosto de 1945, cuando el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica lanzó la bomba atómica sobre esa pacífica ciudad, provocando la muerte instantánea a 170 000 personas inocentes.
Al concluir el recorrido, visitamos la isla de Miyahima, situada en la propia bahía de Hiroshima; allí supimos de un templo Zen que decidimos visitar. Al llegar al lugar, su acceso se realizaba por una enorme escalera de piedras, antes de subir el sensei Ernesto nos planteó: "contemos los escalones, tienen que ser 108".
Comenzó el ascenso, contábamos incrédulos, y al llegar a la cima de la empinada montaña, solo había 98 escalones, faltaban 10 para llegar a 108. El sensei Ernesto, confundido, bajó nuevamente al punto cero de la empinada y larga cuesta, contando uno por uno cada paso que daba, llegando hasta donde estábamos esperándolo con igual número de escalones, solo 98. Entonces preguntó: "¿Cuánto más falta para llegar al templo?".
Cuando solo habíamos avanzado unos metros y justo debajo del templo, apareció el otro grupo de 10 escalones. Eran en total 108 escalones. Tenía razón, entonces explicó que existe una relación muy bella entre los 108 oprobios del Zen, y los kata de karate que surgieron en China, donde el Zen tomó la forma actual. Debo decir que solo estuvimos un minuto en el templo, ya que llegamosa la hora justa del cierre. Pero valió la pena la espera, por la enseñanza recibida ese día para todos los que estábamos allí, sobre tales detalles de esa relación tan antigua e indisoluble entre el Zen y el Karate-do de Okinawa, a la cual el Gran Maestro Shoshin Nagamine se refirió como Ken Zen Ichi Nyo: Karate y Zen unidos.
Estoy convencido que este valioso libro será un material de obligatoria consulta para todos los que quieran aprender las verdaderas raíces del Karate-do, su verdadera y más pura esencia sin importar la Escuela que estudien.
No conozco a nadie en Cuba con mejores condiciones que el autor, mi alumno y maestro a la vez, para exponer al público especializado y en general a todos los amantes de la cultura oriental esta importante obra, y con este el tercer libro que escribe sobre las artes marciales japonesas.
Por ser el primer cubano que aprendió Karate y Kobu-do en Okinawa, en toda la historia del Karate-do en Cuba, el introductor del Karate-do y el Kobu-jutsu de Okinawa vertiente Shorin-ryu en la Isla, sé que los conocimientos que aquí se exponen serán de gran utilidad para el lector y la comunidad cubana del Karate-do en general.
La Escuela Nacional seguirá exponiendo, de manera sencilla, gratuita y honesta sus conocimientos genuinos sobre el Karate-do tradicional y el Kobu-do de Okinawa, para el beneficio de la sociedad socialista con apego a los valores más auténticos de los pueblos de Cuba y Okinawa.
Sin más, con deseos de éxitos para esta publicación y ánimos alautor para nuevos empeños editoriales, atentamente
Eustaquio Rojas Rivero
Profesor Nacional 4to. dan Karate-do Shorin-ryu y Kobu-do Tradicional de Cuba
Fundador de la Escuela Nacional Shorin-ryu Karate-do de Cuba, dojo "Mario Márquez Gómez"

Prefacio
Muchas personas creen conocer sobre el Karate-do, muchos de los que lo enseñan hoy en día piensan lo mismo. La modernidad occidental, la competencia desmedida, el show de Hollywood, Hong Kong, los superman del Karate y la comercialización, han contribuido a que un arte de paz, amor, de una belleza incalculable, inagotable y profunda esté a punto de morir.
El Karate-do del que les hablo fallece a cada instante, como fallece lo bello de la humanidad, lo bello del planeta ante lo material que nos oprime por un consumismo desmedido e irresponsable, promovido desde los países del norte, ese que se dice "desarrollado".
Motivado por las investigaciones que se han realizado sobre el verdadero Karate-do de Okinawa, desde hace casi 20 años, quiero compartir con los lectores, sean practicantes o no, sobre este bello y cada vez más escondido arte. Ese es el primer objetivo de esta obra, la cual es el resultado de años de trabajo intensificados en los años 2002, 2003 y 2005, cuando tuve el honor de visitar Okinawa, la Cuna del Karate-do, y recibir allí conocimientos de prestigiosos maestros de este arte y el Kobu-do, y aprender en su propio dojo de la calle Kumoji, la escuela legendaria de Shoshin Nagamine, un verdadero apóstol de la paz mundial, uno de los maestros más prominentes que haya conocido la historia del Karate-do Tradicional de Okinawa, declarado por el Ministerio de Cultura de Japón, desde 1977, como "Tesoro Viviente" de la cultura okinawense, por sus incalculables contribuciones a la conservación del auténtico Karate-do.
Este trabajo, tiene como segundo objetivo llamar la atención a todos los amantes del Karate-do, por la necesidad que tenemos de volver al pasado, no porque rechacemos lo nuevo, sino porque este arte nació y evolucionó desde hace siglos, en un pasado donde viven sus más sutiles secretos, y su más pura y profunda esencia .
El tercer objetivo es trazar un puente entre la historia pasada, el presente y el futuro, motivando a otras personas para rescatar lo perdido en el tiempo, abriendo una puerta hacia lo mucho que resta por conocer.
Por haber aprendido directamente en Okinawa, por ser alumno de maestros de karate de Okinawa, y por enseñar este arte y la cultura de ese pueblo en Cuba, durante una década, siento el deber de escribir para todos los amantes sinceros del Karate-do y las artes antiguas de Okinawa (Kobu-jutsu), para que al compartir estos modestos conocimientos contribuir de alguna manera a la formación integral cultural y marcial de todos los que quieran leer este texto.
Por otro lado, tengo, además, la obligación de escribir sobre la historia del Shorin-ryu clásico y el Kobu-do de Okinawa en Cuba y así rendir merecido tributo a mis compañeros del Camino. Ofrezco disculpas, de antemano, a la historia del Karate-do por cualquier involuntario error que en la obra se muestre, de existir es solo mi responsabilidad por intentar describirla, por tener que obviar por desconocimiento y espacio la consagrada vida de tantos pioneros del arte de Okinawa, de tantos bujin antiguos, maestros del Te y el Kobu-do, quienes con su dedicación contribuyeron, desde hace siglos, a fundar el espíritu del sendero que cada día recorremos.
Nuestra vida seguirá su derrotero hasta el último aliento, para intentar vivir como ellos vivieron, consagrados al destino de su Patria, ese es el mayor de los compromisos, trasmitiéndole esa austeridad y firmeza de carácter, mediante el Karate-do y el Kobu-do, a las nuevas generaciones de practicantes cubanos.
El Karate-do se muere, lo mata el mundo en que vivimos, que muere también con nuestro arte, ayudemos a salvarlo y ayudaremos también a salvar el mundo de su fin.
Los que estudiamos el Karate-do tenemos un compromiso mucho mayor y universal: hacer viable, por medio de la paz que promueve este arte, la vida y la existencia misma de todos los seres vivos en el planeta; piensen en esto y la propia vida adquirirá un nuevo sentido, una nueva dimensión. La siguiente frase, expresada por uno de los más importantes maestros del Kobu-do de Okinawa: "El cielo tiene las estrellas, la tierra tiene las flores, los humanos tenemos el amor", del Gran Maestro (Hanshi), 9no. dan, Kyan Shinnen (1912-1997), en el siglo pasado, podrá ilustrar lo que estoy hablando.
El autor

Orden de temas
Prólogo
Prefacio
Introducción
Origen y evolución del Okinawa-te y el Kobu-jutsu
Primer período. Siglos xii - xv
Antecedentes
Segundo período, Siglos xv-xix
Edicto de las once distinciones. Invasión del clan Satsuma a Okinawa, en 1609
Influencia de los bailes populares sobre el Okinawa-te
Artistas marciales activos, durante el período del rey Sho Kei (1713-1751)
La vida de las islas Ryukyu en el siglo xix
Shuri-te. Legado histórico de Matsumura Sokon
Valores de Kosaku Matsumora
Evolución de los sistemas del Naha-te
Kanryo Higashionna: dos puños y una vida balanceada.
El valor de la devoción
Medio siglo de modificaciones al Karate-do (1890-1946)
Ankoh Itosu. Padre del Karate-do Tradicional de Okinawa
Histórica reunión de los maestros okinawenses de karate (25 de octubre de 1936)
Karate-do de la posguerra
Shoshin Nagamine, apóstol de la paz mundial. Protector del Shorin-ryu
Trascendencia histórica de Shoshin Nagamine
Karate-do Sanka (Himno del Karate-do)
Shorin-ryu Karate-do de Okinawa en Cuba
Breve historia del karate-do y el kobu-do en Cuba
Consideraciones finales
Glosario marcial
Bibliografía
-------------------------------------------------------------------------------------
Click para acceder a informaciones anteriores de Shorin Ryu Cuba:
http://cnargentina.com.ar/noticias/2011-11-11/9566/celebran-en-cuba-jornada-de-la-cultura-japonesa
http://cnargentina.com.ar/noticias/2010-12-22/7270/felicidades-en-2011
http://cnargentina.com.ar/noticias/2010-03-06/5640/nuevo-dojo-de-shorin-ryu-en-la-habana-cuba
http://cnargentina.com.ar/noticias/2009-08-21/4806/concentrado-nacional-hombu-dojo-kyan-chotoku






Comentarios
He tenido el gran Honor y
He tenido el gran Honor y Privilegio de poder leer este gran Libro, gracias a mi amigo el autor: Sensei Guzman.
Concuerdo lo escrito por el Sr. Veiga: Es el mejor libro , que a la fecha, he leido del Karate Do Okinawense en castellano; Tiene referencias historicas que desconocia como datos muy interesante para todo amante del Karate Do y Kobudo. Es muy aconsejable su lectura.
Ramon Martinez - SKKA - Argentina
Enviar un comentario nuevo