Academia de Tiro & Autodefensa AK 47
El origen de las mismas se pierden en el tiempo ya que el hombre prehistórico que comenzó a usar piedras trabajadas a golpes para darle cierto filo que les permitiera cuerear o cortar la carne de las piezas que cazaba, hasta la actualidad pasando por toda la historia de la humanidad. Desde hace miles de años las mismas se han perfeccionado gracias al conocimiento de los metales que logró el hombre. De esa forma las espadas, puñales, etc. pasaron a ser parte de la vida de sociedades, culturas e imperios, lógicamente de la misma guerra. Es tanto lo que hay para hablar de tema que en el presente caso me circunscribiré el Siglo XX y lo que va del XXI.
En la Primera Guerra Mundial los países beligerantes se encontraron inmersos en un conflicto que duró cuatro años, donde los frentes eran estáticos, es decir, lo que se llamo “guerra de trincheras”, posiciones fijas donde se veía a la infantería cargando con fusiles a bayoneta calada, al mas puro estilo napoleónico o como se empleaba en los EE.UU. durante la Guerra de Secesión en los EE.UU., ya que debemos recordar que hasta avanzado el Siglo XIX los fusiles eran de carga muy lenta, específicamente lo que se denominaba avancarga o sea el cargado por la boca del cañón del arma. Posteriormente apareció la retrocarga o cargado por detrás, pero monotiros.
Luego de unos pocos disparos los combate terminaban con el enfrentamiento de los soldados con sus armas con la bayoneta calada. Sin embargo tales tácticas anticuadas se continuaron empleando durante la Primera Guerra Mundial (1), pero ahora las cargas de la infantería se enfrentaban a los fusiles a repetición (2), ametralladoras y artillería de fuego rápido. Fue una carnicería.
Cuando un bando lograba llegar a las trincheras del enemigo -.dejando detrás un reguero de muertos y heridos-, al saltar dentro de la misma se encontraban que debían luchar muchas veces a bayoneta calada, siendo esta arma blanca de gran longitud -pudiendo superar los 0,50 cms.- y en lo estrecho de una trinchera se hacía muy difícil el combate con tal arma calada en el fusil. Los alemanes encontraron una solución para esto, dejaban el mismo y peleaban a golpes de pala (3), pero posteriormente fueron provistos de un pequeño cuchillo denominado de “trinchera”, apto para este tipo de confrontación.